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miércoles, 20 de octubre de 2010

Jezabel. Meanwhile en la terraza.

Al salir a la terraza el viento golpeó su rostro y ella frunció los labios al sentir el aire viciado de aquella ciudad tomada. Se cubrió un poco con el abrigo, escondiendo completamente la blusa roja que había elegido para la ocasión. Encendió un cigarrillo que había mantenido entre sus labios desde que hubiera salido y dio una primera larga calada ansiosa. Sólo se dio cuenta de que había salido atrás de ella cuando se recargó a su lado sobre la baranda, estirando la mano en silencio para que compartieran el cigarrillo. Su primera reacción fue mirar hacia atrás, quería confirmar que Aurora no estaba mirando y se sintió inmediatamente estúpida por haber hecho eso. Le pasó el cigarrillo intentando no mirarlo pero dejando que su abrigo se abriera intencionalmente revelando la blusa a pesar del frío y al momento en que alzó la vista se encontró mirándolo intensamente sólo porque él lo había hecho primero.

Le llegó el olor a pastel recién horneado que se mezcló en el denso aire con lo que él le contaba acerca de la situación política y los nuevos planes a futuro para luchar contra lo que había tomado las calles y les había impedido continuar con cualquier práctica artística. No le puso verdadera atención, concentrada más en los movimientos de sus manos y la forma en que por momentos parecía provocarla sólo con la forma en que repasaba las líneas de su clavícula, logrando que ella se formara mundos en la cabeza, imaginando escenas tan indebidas que sintió que sus pensamientos inteligibles llenaban de más tensión el ambiente ya de por si tenso, como si él pudiera leer en su pensamiento la piel y los besos. Fue un grito desgarrador que invadió el aire lo que cortó su imaginación, un grito de muerte que le erizó la piel y que provocó que respirara profundamente, conteniendo su propio terror.

- -Tranquila

Le dijo él con su voz irresistible, colocándole una mano en la espalda en un gesto tan íntimo que le provocó un escalofrío que poco tenía que ver con su miedo, mientras él recorría la textura de su blusa disfrazando el movimiento de un intento amistoso de reconfortarla.

-Estoy tranquila

Contestó ella sin mirarlo, sintiéndose completamente desorientada cuando él quitó su mano rompiendo el contacto, como si la piel bajo la blusa, que había ardido, volviera a convertirse en un manto erizado por el frío y el susto. Nada más.

Hubo más silencio, no necesitaban en realidad decirse nada, ni había por el momento nada que decir y el único sonido al que ella prestaba atención era a la mezcla entre su propia respiración y las voces ajenas que llegaban desde adentro. ¿Cuánto tiempo había pasado? Seguramente apenas unos minutos porque el cigarrillo seguía a medias. Él se atrevió a rozar su mano, apenas dejando que las yemas de sus dedos la acariciaran, pero ella la retiró inmediatamente y a tiempo, dejando bien guardadas y ocultas sus ansias de devolverle la caricia repasando sus labios. Coqueteaba y no, había apartado la mano, pero no se había alejado ni un centímetro, ni tampoco había dejado de mirarlo.

-Ya está todo listo.

La voz de Andrew la sacó de su ensimismamiento. Se giró para ver al recién aparecido; un extranjero alto, joven y un poco desgarbado pero de una belleza casi absurda, le sonreía como si verla lo hiciera el más feliz del mundo. Ella se enterneció, pero se dio cuenta en el acto de que ese no era el sentimiento correcto.

-Ya vamos

Contestó el otro, apagando el cigarrillo contra la baranda. Una última mirada fija para ella, diciéndolo todo con sus penetrantes ojos oscuros. Ella celebró su descaro con un poco de malicia, mientras cerraba el abrigo de nuevo. Cuando pasó al lado de Andrew él la abrazó por la cintura, besó su cuello y luego su boca con la efusividad de un adolescente (casi lo era) y por primera vez se sintió incómoda con sus muestras de amor. Se acercó a Aurora, que terminaba de poner unos cubiertos sobre la mesa y la abrazó por la cintura.

-¿Te ayudo en algo?

Le preguntó y Aurora negó con la cabeza. Cuando sintió la mirada de él sobre ambas, en un impulso tuvo que besar a la anfitriona en la comisura de los labios, lentamente, recargando una mano en su mejilla. Quería provocarlo de todas las maneras posibles.

Él se sentó en la cabecera de la mesa y ella hubiera jurado que le había visto un amago de sonrisa en el rostro, aunque pocas veces lo había visto sonreír, sólo con Aurora. Él se inclinó a besar a su esposa de forma intensa, pero ella no apartó la vista.

-Murió alguien más, lo escuchamos mientras estábamos en la terraza.

Dijo apartando la vista por fin, interrumpiendo su beso, sonriendo mustiamente cuando sintió que Andrew le acariciaba la rodilla mientras llegaba el primer plato.

4 comentarios:

  1. LO AMO!!! no sé de qué va ni nada de nada *estoy casi segura que no deberia saber, o si?* pero me ha encantado, en general todo el blog y tus "bobadas" que dices!

    JAJAJA <3 <3 <3

    Super Fan *-*

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  2. sublime!
    hacia muchísimo que extrañaba un escrito coqueto, seductor y muy a lo tuyo, me llena de muchos recuerdos y ganas de volver a escribir muchas cosas.
    Te adoro preciosa Tita!!!

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  3. Me encanta!!!!.
    Neta te lo digo, estás lista para escribir algo perfectamente bien hecho y en toda regla. Felicidades cariño

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  4. Gracias por sus comentarios, lo voy a pulir para corregir algunos errorcillos que le encontré. Me da gusto que les haya gustado aunque aún esté dibujado tan ambiguo. Si la escuela me lo permité seguiré con más entregas ya que mi compañera de debrayes me ha dado luz verde =p. Igual y así, poco a poco, se van introduciendo más en el contexto. A la siguiente zombies y terror!!! Gracias ñ_ñ

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